lunes, 1 de octubre de 2012

Destino.

Desaparecer es dejar de estar
Aquí, donde llenar era dejarse
Caer, en el vacío del espacio
Ocupado, por miradas perdidas
En el vagón, de un línea perfecta y
Circular, de una parte a otra
Distinta, tu forma de apretarme
La mano, que tanto nos echamos
De menos, cuando empezamos a estar
De más, y dejamos de sernos
Nuestros, momentos a solas
De ellos, sabemos que estorban
A veces, se complican los ojos
Buscados, nos hacemos de hielo.

Volvemos sin despedida ni
Gritos, de desconsuelo si te vas
Sin prometer, nos aseguramos sin aval
El tiempo, que nos detiene de golpe
En el momento, de intentarnos
De nuevo, y así volvemos a estarnos.
Ellos suben y bajan
Se agolpan, las ganas de hablarte
De nada, descubrirnos la vida
En secreto, se detienen en seco
Las puertas, del cielo viajante
El deseo, que perdimos viendo
Alejarnos, sin reproches ni celos. 

miércoles, 27 de junio de 2012

De esto del amor.


De sentir cuando dejas
De mariposas el revoloteo.
De sus alas en el vacío
Del sonido contra el suelo.

De perderse el miedo
De recuperarse (a sí mismo) las ganas
De la abrumadora indiferencia y
De la insufrible calma.

Del silencio escapar
Del tabaco del humo
De la insatisfacción despechada
Del retorno del triunfo.

Del dulce tormento placer
Del diminuto resquicio.
De la soledad el recuerdo
De tus siete sentidos.

De dormir espaldas,
Del revés en las sábanas
De trazas con dibujos
De tristes las cábalas.

De deseos tenerte,
De (y no otro) que seas tú.
De a los ojos mirarte
De ser armónica blues.

De casualidad encontrarte
Del olvido camino.
De sensación ahogo
De padecer vilo.

Del salir abismo
De delirios con grandeza.
De mérito fuertes;
De presumir entereza.

De buscarte luto
De no hallarte blanco
De llorar impotencia
De morir al fin desencanto.

martes, 19 de junio de 2012

Heridas del Este.

Han reabierto el cielo
nubes de pólvora y humo.
Azufre arrastra el viento
ruido de cristales mudos.

Han reabierto el cielo
águilas de hierro y uranio.
Ondas de metralla impregnan
olor a caucho quemado.

Han reabierto el cielo
carros alados en llamas.
Descargado han el miedo
por las pistolas las balas.

Han reabierto el cielo
punzones que graban rabia.
Muchedumbre en el suelo
sangre sus cuerpos derraman.

Han reabierto el cielo,
cañones cargan venganza.
Llueve ceniza, el hielo
sublime debacle agua.

Se ha desangrado el cielo,
garzos ojos se apagan:
pierden la luna en silencio
mueren al no encontrarla.