viernes, 29 de marzo de 2013

La he visto.

La he visto ganarle batallas al sol
romperlo todo con un suspiro
y volverlo a crear con una mirada.

Precipitarse al vacío
sobrevolar
a
   ras
        de
             suelo
darlo todo por perdido
y recuperarlo                                                                                                  en el último intento.

La he visto amanecer por la noche
quitarle importancia al tiempo
sonreír sin motivos
y vivir sin asideros.

La he visto gozar magnífica
gritar sin tener miedo
hincar las uñas en mi espalda
y luchar                                                                                                          hasta el último aliento.

La he visto parar la lluvia en aplausos
bailarle el agua a los charcos
encontrarse en baúles
planear en cueros
guiñarle un ojo al caos
perderse en los reencuentros
darle razones a la vida
memorizar el calendario
y dejarse llevar por el momento.

La he visto tronar en agosto
nevar en primavera
morirse de risa en invierno
enamorar a noviembre
colgarse en las cuerdas de una guitarra
tomarse la última
y tocar el cielo.

Y es que
la he visto tantas veces
y tantas cosas
y tantos vuelos
que
si no supiera quién es,
diría que la conozco.

martes, 5 de marzo de 2013

Eternidad.

Eterno verano.
Eterno cantar de pájaros a las seis de la mañana.
Eterna boca de olvido y resurrección. 
Eterno olor a humedad que deja la tormenta.
Eternas ganas de abrazar la vida, 
de quedarse al calor del hogar 
que sólo conocemos
y sólo nos conoce.
Eterna teoría de la relatividad.
Eterno movimiento de palmeras 
despeinándose.
Eterno romperse de olas.
Eterno silencio de piedra.
Eterna bocanada de campo.
Eterna caída de hojas en octubre.
Eterno pozo de orgullo y soberbia.
Eterno balanceo de columpios 
torturados por el óxido.
Eternos cristales traslúcidos de vida.
Eterno viaje de carretera costera y brisa marina 
enredando tu pelo con el viento
de agua y de sal.
Eterna noche que no muere.
Eterna rosa enfrascada, 
sola y preciosa.
Eterno tres por cuatro en sol mayor.
Eterna recogida de uva.
Eternas piernas de vértigo y mármol.
Eterno retorno a la orilla que te espera,
destruida, 
ardiendo y desgranada.
Eterno alivio.

Todo en ti fue eternidad.