martes, 22 de abril de 2014

Otra noche sin ti.

Dan las seis, 
sintonizo a Los Stones.

Hace tanto que no digo lo que
quiero decir, que se me ha olvidado.

Y aquí estoy:
conteniéndome las ganas de llorar toda la
noche en vez de un orgasmo
y las de hacerlo después al volver
a este lado.

Ojalá todo fuera tan fácil como quitarte la ropa
y supiera aguantarme; pero
ya
estoy
llorando.

Por algo que se me escapa o por mí,
nadie está cuando me necesito
y



en
el
fondo,
no me entiendo como en tu boca.

Me pasa por no irme a dormir,
pero no tengo sueño.
                         
Suerte es que nunca sea tarde.