miércoles, 11 de mayo de 2016

El futuro que no llega.


Se ha muerto el número dos de su Promoción de Medicina.
Se ha muerto el primer neurólogo en demostrar
que el efecto placebo es evidente en la enfermedad del Parkinson.
Se ha muerto un investigador incansable.

Se ha muerto el padre de cuatro hijos:
de un hombre pleno con Síndrome de Down,
de una licenciada en Psicología,
de un científico de la Universidad de Boston,
de una miembro de la sede de la O.M.S. en Ginebra.

Se ha muerto el esposo de la mujer con el humor más inteligente que hayáis entendido.

Se ha muerto el niño que iba a por piñas y tenía unos zapatos.
Se ha muerto el hijo del fotógrafo del pueblo que bailaba claqué y
de la mujer bondadosa que vio morir en la cocina de su casa cuando tenía nueve años.

Se ha muerto un emigrante de los años noventa en pro de la Ciencia.
Se ha muerto un madrileño de nacimiento, un segoviano de corazón, un coruñés por amor.

Se ha muerto la crítica.
Se ha muerto la humildad.
Se ha muerto la ironía.
Se ha muerto el progreso.
Se ha muerto la excelencia.

Se ha muerto todo lo que quise ser de pequeña
y no he conseguido ser.

Se ha muerto el único hermano de mi padre.

Se ha muerto mi querido tío Raúl
con cincuenta y seis años de cáncer de pleura
consciente de que lo hacía, luchando en silencio 
y sin deberle nada a Dios.



Gracias a ti por la vida.